Tu vara y tu cayado me infundirán aliento..

LA VARA Y EL CAYADO DE DIOS

David pudo tener otra experiencia porque confiaba en el cayado de Dios. Muchas veces hemos tenido que pasar por montes y por valles. Hay un momento de sombra en que no podemos ver; hay un momento que el enemigo se levanta contra tu vida, contra tu casa; hay situaciones difíciles en la familia, donde no puedes ver nada; aquella sombra del enemigo queriendo ocultar, pero es ahí, en esa sombra, donde aparece la luz verdadera, y las tinieblas no prevalecen ante esta luz verdadera, que se llama Cristo.
El secreto de David era que en lo natural él tenía su cayado, porque era pastor, pero en la espiritual tenía la vara y el cayado de Dios.

1Sa 17:38-43Y Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza. (39) Y ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba. Y dijo David a Saúl: Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué. Y David echó de sí aquellas cosas. (40) Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano, y se fue hacia el filisteo. (41) Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él. (42) Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio, y de hermoso parecer. (43) Y dijo el filisteo a David: ¿Soy yo perro, para que vengas a mí con palos? Y maldijo a David por sus dioses”.

David tenía la convicción de que Dios lo iba a utilizar para enfrentarse a un hombre que era temido en gran manera. Estaba en el campamento de los filisteos, estos eran enemigos de los israelitas, los filisteos propusieron a los israelitas que en vez de hacer batalla, que escogieran un hombre de cada pueblo para que éstos pelearan entre sí, y los israelitas aceptaron. Los filisteos escogieron un gigante, pero de Israel no había un hombre que estuviera dispuesto a enfrentarse a él, todos tenían temor, y Dios escogió a un pastorcito de oveja, y le dice a Saúl rey de Israel, que hay un muchacho que quería pelear, y éste era David, Saúl le dice : “ Pero eres un muchacho!”, y David le contestó, tu siervo era pastor de oveja (aquí ya no se veía como un pastor, porque él había oído que Saúl daría su hija en casamiento al que se enfrentara y venciera al gigante, y al casarse con la hija del rey, sería príncipe, y después llegaría a ser rey, y resulta que David ya había sido ungido por Samuel, para ser rey de Israel).

El que levantó a Goliat no fue el diablo, sino Dios para ascender a David. Si a ti se te ha levantado algo grande en tu vida, en familia, no tengas miedo, porque eso lo está permitiendo Dios para ascenderte de nivel espiritual. Cuando David vio a Goliat, se preguntó. ¿Quién es ese filisteo incircunciso?, porque David no comparó a Goliat con su tamaño, sino, con el Dios Todopoderoso en Quién él había creído. A la par de Dios ¿que tamaño tiene tu gran problema?
Saúl aun tenía duda de David, pero él le dijo que siendo pastor de oveja había derribado con sus manos a osos y leones y lo convenció, entonces Saúl le pidió, que se pusiera su armadura, pero ésta le quedaba tan grande a David que no podía caminar, y nos preguntamos porque si Saúl entendía que su armadura era tan buena porque no salió él a pelear. Y David desechó así la vestidura de Saúl.
En el verso cuarenta esta el centro de este mensaje, David tomó su cayado, cinco piedras y una honda, y cuando el filisteo vio a David, lo tuvo por poco porque era muchacho, y le dijo que si él era perro para que vinieras con palos, el gigante no vio solo el cayado de David, el veía palos, es decir, más de uno, porque David venía no sólo con su cayado sino también con La Vara y el Cayado de Dios.
El enemigo no nos ve solo con la ropa que traemos, él ve algo más. Nos ve cubiertos, no con hojitas de higuera, sino, con piel de cordero. Por eso debemos cuidar nuestra vestidura espiritual y no permitir que se manche. Hay personas que por tener sus vestidos manchados se quedaran lavándolos en la gran tribulación.

El enemigo ve un mundo espiritual, él no solo vio el cayado de David, también vio la Vara y el Cayado que le infundieron aliento. El que te toca a ti, toca a Dios, porque Dios nos defiende como la niña de sus ojos. El mundo espiritual no te ve a ti, él ve lo que hay en ti.

David en lo natural tenía un cayado, pero el enemigo vio varios. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. El cayado de David fue respaldado por la Vara y el Cayado de Dios.

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QUE ES LA VARA Y EL CAYADO?
 "Tu vara y tu cayado" son dos elementos importantes del equipaje del pastor:  Un pastor experimentado sabe arrojar hábilmente la vara para mantener en el camino a ovejas andariegas, o bien para ahuyentar e incluso matar los animales de rapiña (leones, osos, lobos;  cf. 1 Sam 17,34).  En otras ocasiones sirve para examinar de cerca el manto de lana de un animal, para prevenir enfermedades o descubrir la presencia de parásitos.  El cayado, además de bastón en las caminatas cuyo rítmico toque al suelo tranquiliza las ovejas, sirve para remediar varios problemas comunes de las ovejas.  Una situación especialmente peligrosa que se repite con frecuencia entre las ovejas, especialmente las madres y las ovejas gordas (cargadas con mucha lana) o las flojas, es que al acostarse en el pasto, pueden voltearse de tal forma que ya no pueden ponerse de pie.  Sin la ayuda oportuna del pastor (que usa su cayado como palanca para levantar la oveja "caída"), sería fácil presa para animales de rapiña, o podía morir de agotamiento en horas de calor.  De allí la preocupación de estar siempre contando el rebano, para asegurar que ninguna oveja se haya perdido (Lc 15,4-7).  También sirve el cayado para conducir con suavidad a las crías a su madre sin comunicarles el olor humano que podría provocar el rechazo de la madre al corderito que mama;  igualmente puede servir para reorientar con más dulzura que la vara a las ovejas que suelen desviarse.

Te animo a que cuando estes pasando momentos difíciles, mires la vara y el cayado del pastor. Concéntrate en estos elementos del pastor, y ellos te recordarán el cuidado especial que Dios tiene sobre tu vida.

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