Jehova Rafa anhela Sanar tu Corazon, lo dejas?

Él Sana A Los Que Tienen Roto El Corazón…

Te han roto el corazon? Tienes heridas que necesitan ser vendadas? Si estás viviendo en ésta tierra es muy seguro que has experimentado esta realidad. De alguna manera  alguién te ha roto el corazóon. Alguna de ustedes puede decirme hoy… “Noemi, no tengo el corazón roto en estos momentos.” Está bien, pero si estas conectada a la vida es muy seguro que en algún otro momento alguién te rompa el corazón de alguna forma, es parte de la vida. Si alguna vez haz experimentado el dolor de un corazón roto, quiero invitarte que me acompañes hoy a mirar lo que dice la Biblia sobre el corazón dolido, quebrantado y herido.
Hay muchas maneras en que el corazón se puede romper. Por ejemplo si haz o estás pasando por un divorcio o por algún otro rompimiento amoroso, por una separación de algún ser querido o amiga, una infidelidad, o alguna traición de un amigo o amiga, o talvez palabras hirientes que algun ser querido te dijo. Todas estas cosas nos rompen el corazón. No importa de donde vino el dolor de un corazón roto, quiero que sepas hoy que Dios tiene mucho interés en sanarlo. Talvez piensas que a Dios no le interesa tu dolor. Déjame decirte que Dios te ha invitado a leer este blog de hoy porque te ama y quiere atender las heridas de tu corazón.
Nuestro versículo de hoy es este:“Él sana a los que tienen roto el corazón, y les venda las heridas.” Salmos 147:3. No importa la situación por la que estás pasando, aquella situación que te ha traído dolor y te ha roto el corazón, estoy aqui para decirte que Dios tiene en gran estima tu dolor y quiere traerte sanidad. Lo he vivido en carne propia, Dios está muy cerca cuando hemos sido heridos en lo más intimo de nuestro corazón. En Isaís 61:1-3 Dios nos da la descripción del Mesías prometido al pueblo de Israel, leamos:
 1 El Espíritu del SEñOR Soberano está sobre mí,
   porque el SEñOR me ha ungido
   para llevar buenas noticias a los pobres.
Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado
   y a proclamar que los cautivos serán liberados
   y que los prisioneros serán puestos en libertad.
2 Él me ha enviado para anunciar a los que se lamentan
   que ha llegado el tiempo del favor del SEñOR 
   junto con el día de la ira de Dios contra sus enemigos.
3 A todos los que se lamentan en Israel 
   les dará una corona de belleza en lugar de cenizas,
una gozosa bendición en lugar de luto,
   una festiva alabanza en lugar de desesperación.
Ellos, en su justicia, serán como grandes robles
   que el SEñOR ha plantado para su propia gloria.
Si leemos detenidamente el primer versículo vamos a encontrar esta frase que nos dice claramente que una de las misiones de Jesús es esta: “Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado”  Es su mision! La pregunta que nos haríamos frente a esta declaración podría ser: ¿Está Jesús dispuesto a sanar mi corazón roto? Su repuesta sería….Estoy más que dispuesto… Es para lo que he venido! Les pregunto entonces hermanas: ¿Estamos nosotras dispuestas a darle permiso para que sane nuestros corazones rotos? Jesus nos dice: No sólo estoy dispuesto…Es mi mision.. A ésto he venido, para atender y sanar tu corazón y vendar tus heridas.
Cuando hablamos de heridas que están en el corazón no sólo hablamos de las recientes. Tambien me refiero a aquellas heridas que hemos guardado por años; heridas que pueden haber ocurrido diez, veinte años atrás o aún muchos mas. Quiero sugerir que existe la posibilidad de que tenemos una herida o heridas en nuestros corazones que aun no hemos dejado a Jesus atender y sanar completamente. Es más, aún estamos viviendo y alimentando esa herida sin haber experimentado completamente la sanidad que tanto El nos quiere dar.
No hay nada como una herida mal curada, siempre duele y siempre te recuerda donde te lastimaste ¿verdad? Me lastime la rodilla recientemente, cada vez que quiero arrodillarme me duele. Cuando me duele recuerdo donde, cómo y cuando obtuve esa herida. Porque tengo dolor siempre me acuerdo de la herida; pero una vez que el médico me dé la medicina y el tratamiento adecuado este dolor pasará. Asimismo Jesús tiene el tratamiento y la medicina que necesitamos para sanar y vendar las heridas de un corazón roto.
Leí este versiculo en Salmos 34:18 que dice: “El SEñOR está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado.” En Mateo 5:4 se nos dice también esto: “Dios bendice a los que lloran, porque serán consolados.” Cuando tu corazón está roto, El está cerca y no porque se complace en verte sufrir sino porque quiere hacer algo por tí. Bendecida eres cuando lloras…. A simple vista esto parece una contradicción ¿verdad? Pero ¿queées lo que dice el verso acontinuación? “Porque serás consolada!” Esa es la bendición que proviene de Jesús cuando está cerca para sanar nuestros corazones rotos: nos consuela, nos venda, nos sana. El está allí para cumplir con su misión!
¿Qué  debemos hacer cuando tenemos el corazón roto y herido? Esta es la pregunta que requiere una respuesta. Es verdad que las lágrimas no dejan de faltar, el dolor se hace presente a cada momento y parece como si estuviéramos destinadas a vivir así. Que equivocadas que estamos si pensamos de esta forma. El Señor vino para sanar y vendar las heridas de nuestros corazones rotos. Quiero sugerirte una prescripcion acontinuacion:
1)Sométete a una temporada de sanidad. Eclesiastés 3:3 dice que hay: “…tiempo para sanar”  No podemos dejar que el tiempo pase con heridas que siguen doliendo. La sanidad que Jesús quiere darnos no es superficial sino desde adentro.  Si tenemos una herida que necesita Su atención, entonces las animo a dedicar un mes en donde todos los días conversemos con nuestro Dios sobre esa herida, dejémoslo vendarla y curarla. Si tienes a alguién en quién confias pídele a esa persona que te ayude en oración.  Después de 30 días si lo lograste con Jesús entonces alégrate, pero si no es así y necesitas 30 días más hazlo otra vez! Cuéntale todo sobre tu dolor. Vale la pena! Te darás cuenta que Dios está muy interesado en curar esas heridas. El no las ignora. El sabe lo difícil que es para nosotros vivir asi por esto nos ofrece su sanidad. Mira lo que dice Salmos 22:24: “Pues no ha pasado por alto ni ha tenido en menos el sufrimiento de los necesitados; no les dio la espalda, sino que ha escuchado sus gritos de auxilio.” Me bendice muchisimo saber que Dios no me da la espalda o pasa por alto mis sufriemientos, ese mensaje también es para tí!
2)No dejes que la culpa se entrometa en tu sanidad. A veces podemos sentirnos como si merecemos el dolor por el que estamos pasando y no dejamos lugar para ser sanados.  En Salmos 147:3 se nos dice: “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.”  Este es un proceso. El puede poner su mano y en un instante sanar esa herida, pero parece ser que en asuntos del corazón Dios escoge el método de vendar nuestras heridas y esto nos habla de un proceso, ¿con qué objetivo, me pregunto? El quiere que amemos al Sanador mas que a la sanidad. El quiere que realmente aprendamos a conocerlo, que cuando salgamos de esta experiencia nuestro amor y devoción hacia El sea mucho mayor. Mantén una comunicacion abierta con El, aprendiendo de su Palabra y conociéndolo mejor. No te conformes con sentirte mejor, pero deja que El llegue al fondo de esa herida y la sane. El si puede hacerlo!
El contexto de este verséculo nos habla de aquellos que se habian revelado en contra de Dios. Gente que se habia distanciado de Dios y se habia metido en tremendos problemas por su propia decisión. Aún asi Dios les dice en ese contexto “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas.”  A los que se habían rebelado en contra de Dios y habían causado su propio corazón quebrantado, a aquellos que estaban pasando por el dolor de un corazón roto y quebrantado por su propia rebeldía hacia Dios…. A ellos les decia esto! Tenemos que dar lugar a Dios que sane nuestro corazón roto, aún si nuestra herida vino por nuestra propia culpa. No dejes que la culpa se interponga en tu sanidad! Recuerda la misión de Jesus: “Me ha enviado para consolar a los de corazón quebrantado” No dejes pasar tu oportunidad de sanidad.
En Eclesiastés 3:1 se nos dice esto: “Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo.” Este es tu tiempo de sanidad, aprovéchalo! Dios tiene grandes propósitos con tu vida y te brinda sanidad hoy para que asi puedas cumplir con sus planes para tí. Levántate y deja a Jesúus vendar y curar esas heridas. Este este es tú tiempo de victoria!



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