Lucha, vence y conquista

Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

—Romanos 8:37, rv60

El poder y bondad de Dios que están dentro de nosotros son mucho más poderosos que cualquier mal. Conquista los enemigos de la duda e incredulidad interiores, y tus enemigos serán vencidos. Vencerás tropiezos personales, tendencias, hábitos y adicciones de tu vida privada, y ganarás la lucha contra la injusticia en todo el mundo. Anhelamos que la voluntad de Dios—su misericordia, su salvación, su curación, su abundancia—sea hecha en la tierra como en el cielo. Tenemos que luchar para ganar. Esta es nuestra guerra.

Padre, yo declaro hoy que tu poder y bondad son mayores que todas las batallas internas que enfrento. Tu perfecto amor echa fuera el temor. Tu gracia cubre mi pecado. Por causa de tu misericordia no estoy abrumado. Nada puede separarnos de tu amor. Deja que todo rastro de duda e incredulidad sea expuesto y echado fuera. Revela todas las áreas que no te he confiado a ti—todo hábito, tendencia o adicción—para que pueda ponerla bajo tu autoridad. Que se haga tu voluntad en mi vida, como en los cielos. Ansío reflejar tu gloria. Hazme más como tú en el nombre de Jesús, amén.

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