Querida hija:
Hoy quiero agradecerte tu ser mujer, recordarte lo importante que eres a mis ojos. Como barro suave que eres entre mis manos, yo, tu alfarero, te modelé a mi imagen, puse en ti todo mi amor, te colmé de dones y capacidades.
Creé tus ojos y los bendije con el sentido de la vista; los hice
lugar de admiración, ternura, disculpa. Los hice transmisores de amor,
alegría y serenidad.
Hice tus pies y los bendije con el don de la movilidad, para que
fuesen cercanía, servicio, disponibilidad. Les di la capacidad de
detenerse junto a los que te necesitan, de recorrer caminos de libertad.
Modelé tus manos y las bendije con el sentido del tacto, convirtiéndolas así en acogida, ofrecimiento, sanación y ayuda, para que ellas, a su vez, bendigan y moldeen nuevas vidas.
Creé tus tímpanos y los bendije con el sentido del oído. Los hice
receptivos, atentos, comprensivos, para poder escucharme en lo pequeño,
en lo sencillo, en lo invisible.
Formé tu boca y la bendije con el sentido del gusto, y fue lugar de
canción, de aliento, de ánimo, de perdón, y pudo comunicar palabras de
vida, de paz, de verdad.
Moldeé tu corazón y lo bendije con el don del amor. En él sembré mi
compasión; mi misericordia y mi bondad, para que en ti diera el fruto
del amor gratuito e incondicional. Y lo más importante: lo elegí como mi
cálido hogar.
Derramé sobre todo tu ser de mujer mi Espíritu, que ilumina tu camino y
acompaña todos tus gestos, tus palabras, tus decisiones, porque para mi
gloria te creé, te plasmé y te hice”.
Tú, mujer, eres la bendición que Yo, tu Dios, quiero derramar sobre el
mundo, porque tú eres la alegría de la vida, la sonrisa de la
naturaleza, el calor del hogar, la intuición del saber, la compañía de
la ternura, la belleza del ser. Estás presente en todo sin ser vista; en
tu vientre se engendra el regalo de la vida, ese milagro de amor que
toma cuerpo dentro de ti: tú, mujer, eres continuadoras de mi obra.
No te sientas sola, porque Yo estoy contigo en la danza de la vida, en
esta danza cuyo ritmo marca el amor infinito que siento por ti. Eres
preciosa a mis ojos. Nunca olvides que te amo.
Dios
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