Cuando Jesús murió en la cruz, el velo del templo se rasgó de arriba hacia abajo. No fue rasgado por manos humanas, sino por Dios mismo. La forma y la dirección del rasgado declararon que la iniciativa vino del cielo y no de la tierra.
Dios abrió el camino a Su presencia y mostró que solo Él tiene el poder de hacer lo que el hombre jamás pudo ni podrá lograr.
Si hoy enfrentas un velo de oposición, una puerta cerrada o una situación que parece imposible, recuerda que cuando Dios decide intervenir, nadie puede detener Su mano a tu favor. Él abrirá caminos donde no los hay y hará evidente Su poder para que toda la gloria le pertenezca únicamente a Él.
Cuando Dios pone Su mano sobre tu vida, tu familia y tu propósito, lo imposible se convierte en un testimonio. Nadie podrá decir: “Yo lo hice.” La única respuesta será: “Fue la mano de Dios.”
Hoy declaro sobre tu vida que todo velo que ha impedido ver la gloria y la presencia de Dios será roto, y que toda oposición será rasgada por Su poder. Lo que Él comenzó, Él mismo lo perfeccionará. Lo que Él ha determinado hacer sobre ti y tu casa, nadie lo podrá impedir. El testimonio de tu vida y de tu familia proclamará que no fue la capacidad del hombre, sino la intervención divina del Dios Todopoderoso.
Declara:
Fue la mano de Dios, la que lo hizo ayer, la que lo hace hoy y la que lo seguirá haciendo mañana.
¡Escrito está!
“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba hacia abajo.” Mateo 27:51
¡Hacia adelante siempre! Que tengan una semana grandemente bendecida. 👑🙏
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