CRUZEMOS EL JORDAN



CRUCEMOS EL JORDAN.-

La palabra imposible no pertenece al vocabulario sobrenatural, sino al natural. Es una confesión de la incapacidad humana para ver más allá de las circunstancias. En cambio, Jesús dijo que todo lo que es imposible para los hombres es posible para Dios. De modo que nuestra visión y percepción de las cosas cambia cuando las vemos a la luz de la gracia de Dios.

Para lograr el cambio en nuestras experiencias, debemos utilizar el recurso fundamental para hacer posible lo que parece imposible: la fe. Esta es una fe que cree y actúa. Las siguientes son las acciones que le ayudarán en su andar:

1.- El primer paso para lograr lo imposible es reconocer su impotencia, su necesidad, la incapacidad para alcanzarlo por si mismo. Recordemos la historia de Gedeón cuando Señor le ordenó atacar a los madianitas. Treinta y dos mil hombres estuvieron preparados para la batalla, pero Dios hizo varias selecciones hasta dejar solo trescientos, y con esos pocos y el poder de Dios, se alcanzó la victoria. Dios es un Dios de imposibles y ama mostrar que solo El podía lograrlo, Y Señor dijo a Gedeón: “el pueblo que está contigo es mucho para que yo entregue a los madianitas en su mano, no sea que se alaba Israel contra mí, diciendo: Mi mano me ha salvado”. Jueces 7:2

Si le creemos a Dios tendremos lo que necesitamos:
“…no te he dicho que si creyeres verás la gloria de Dios” (Juan 11:40).

2.- El segundo paso es el reposo. Descanse en el Señor y prepárese para el momento en que Dios hable. Observe las señales y permanezca en “activa” quietud, listo para correr en pos del arca cuando esta pase por su lado.

3.- El tercer paso es salir de las ruinas del pasado. Santifique lo que haya que purificar, incinere los ídolos, destrúyalos de una vez y permita que todas sus relaciones vean un nuevo amanecer. No deje que los apegos le obstaculicen el camino. Estos pueden ser apegos a las personas, a los lugares y aún a las cosas. No permita que nada se interponga entre Dios y su obediencia, entre usted y su sueño. Sea un colaborador para Dios.

4.- El cuarto paso para lograr lo imposible es actuar por fe. “No veréis viento ni lluvia…, pero caven pozos, hagan estanques, provean espacio”, “busquen vasijas prestadas”; “remuevan la piedra del sepulcro”; “echen sal a las aguas envenenadas”; “levántate y anda”. Todo esto nos parece irracional, pero es la fórmula divina de responder a las crisis humanas. Lo que el Omnipotente realiza está más allá de lo acostumbrado, de lo normal y de lo lógico, y no podemos entenderlo a través de la mente, solo a través del corazón y de la fe, podemos tener la seguridad.
“Encomienda a Jehová tu camino, y confía en El; y El hará”. Salmos 37:5

Tenga iniciativa y use estrategias diferentes, algunas funcionarán y otras no pero no se deje desanimar. Declare en voz audible las promesas que ha recibido sintiendo en su interior que así será y obre de acuerdo con esto. Haga como la persona que ora en la mañana y declara que Dios es su proveedor, pero luego, cuando sale a la calle va con el pensamiento de visitar un amigo para que le preste algún dinero para suplir esa necesidad. Llame las cosas que no son como si lo fueran, recuerde que usted recibe lo que declara sea positivo o negativo, entonces declárese vencedor para lo que desea conseguir.

5.- El quinto paso para lograr lo imposible es no temer al fracaso. Es mejor intentar y reintentar, que darse por vencido. Entendamos que el no alcanzar la victoria no es un fracaso sino un motivo más para tratar de conseguirla. Naamán tuvo que intentar siete veces antes de ver su piel como la de un niño. No debemos abandonar cuando un plan no da resultado. Hay que intentar de otra forma y de otra si es necesario pero no debemos rendirnos nunca.

Desee intensamente con emoción y gozo por lo que sabe que va a recibir, manteniendo en su mente y en su corazón un cuadro vívido del momento en que lo recibe. Sea perseverante y no se deje vencer por el cansancio; es posible que lo que desea tarde un poco en llegar pero tenga la seguridad que le llegará y lo verá; aquí también quiero recordarle que debe ser muy paciente. Permanezca en la misma idea hasta conseguirla.

6.- El sexto paso que se desarrolla a través de los pasos anteriores es algo que no debe descuidar. Esto es el agradecimiento y la alabanza. Alabe mientras espera, alabe cuando este cansado y agotado, alabe cuando sienta que no puede más y quiere darse por vencido, alabe al Señor a cada instante y verá sus bendiciones. Alabe y agradezca al Señor; Josué lo hizo construyendo altares de piedras para no olvidar nunca cómo y cuándo pasó el Jordán. Es posible que usted no esté viendo aún los resultados que espera pero Dios si los ve pues los ha tenido en su vida aún antes que usted llegara a este mundo,
“Deléitate asimismo en Jehová y el te concederá las peticiones de tu corazón”.

Al enfrentar, como creyentes, nuestros áridos desiertos, nuestras montañas y gigantes, en el peregrinar de la vida, recordemos que Dios nos creó para vencer, no para ser vencidos, además nos prometió que en El seríamos más que vencedores y esto deja por fuera toda posibilidad de derrota. Toda adversidad es una oportunidad para probar nuestra firmeza y confiar más en El. No estamos solos sobre las arenas del desierto, Dios está allí guiándonos y supliendo cada necesidad para que logremos llegar al otro lado de nuestro Jordán.

Autor: Beatriz Henao

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