Dios hara justicia a sus Ungidos!!

Dios hara Justicia a sus Ungidos


«Porque Jehová se levantará como en el monte Perazim, como en el valle de Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su operación, su extraña operación.» (Isaías 28.21)
El Señor no mide esfuerzos para practicar la justicia y ayudar a los Suyos. Por eso, locas son las personas que desean hacer el mal a los que son del Señor. Nuestro Dios crea estrategias, traza planes y lucha a favor de quien en Él pone su confianza. El relato de Isaías nos hace recordar lo que sucedió cuando David fue confirmado como rey de Israel y cuando los filisteos fueron avergonzados y derrotados al levantarse contra el ungido del Señor (2 Samuel 5.17-25; 1 Crónicas 14.8-17).
Dios repite Sus acciones. Él ama la justicia, así como los que son Suyos (Salmo 37.28). Todos los que sufren injusticia pueden reivindicar la ayuda divina, pues Dios se la dará. Los que hacen maldad contra los hijos de Dios pagarán un precio alto no sólo en el Día del Juicio, sino también durante los días en que viven aquí. El Altísimo hará lo necesario para ayudar a los que Le buscan.
Hacer lo malo contra cualquier persona ya es una locura, sin embargo, aquél que planea algo contra un siervo de Dios comete la peor de las tonterías. El Padre tiene un aprecio tremendo por todos aquellos que forman parte de Su Cuerpo. Si los hijos del Señor, cuando son desafiados o afligidos, oran, recibirán la dirección exacta de lo que deben hacer para vencer al enemigo.
David recién había sido reconocido como rey sobre todo el Israel. Los filisteos, creyeron que era la hora más propicia para vencerle, fueron con toda furia y fuerza para avergonzarle. Pero, no contaban con la valentía de aquel siervo del Señor y con lo que Dios es capaz de hacer a favor de quien es Suyo. El Altísimo enseñó al rey cómo debería luchar, y el propio Dios creó los medios para que Su obra, aunque pareciera imposible, fuera realizada. Él hizo que los filisteos fueran avergonzados y derrotados.
Si los filisteos de los días de hoy intentan investir contra su vida, acuérdese de que todo aquél que decide tocar al ungido del Señor pagará un precio demasiado alto (1 Crónicas 16.22, Salmo 105.15). Luchar contra los que pertenecen al linaje escogido es declarar la propia derrota. Como sucedió con David, el Señor nos dará los planes y nos enseñará lo que debemos hacer.
No tema a las amenazas del adversario. Levántese para luchar contra él y vencerle. Pida al Señor la dirección y, con intrepidez, haga la obra. No deje de asumir sus derechos en Cristo, pues ellos están a su disposición en este momento.

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